La noticia de la salida de Lionel Messi del FC Barcelona ha irrumpido como un mazazo en la rutina informativa en la que estábamos inmersos en los últimos meses por culpa de la Covid-19. Un golpe cuya conmoción, a nivel mundial, ha sobrepasado el ámbito meramente deportivo, llegando incluso a eclipsar, al menos por algunos días, la pandemia provocada por el virus maldito. Algo que se agradece en estos días de asueto estival, ya que ha permitido a la sociedad evadirse, al menos por algunos días, de la presión informativa de noticias negativas y catastróficas provocada por la enfermedad y que hemos soportado a lo largo de meses.

La noticia de la despedida ha venido acompañada por el modo en que el jugador ha comunicado al club su voluntad de finalizar su etapa en el Barcelona, utilizando el servicio de Burofax de Correos, lo que ha puesto de moda la “palabreja” a nivel mundial, que la ha llegado, incluso, a recoger medios de comunicación internacionales como The New York Times.

Ciñéndonos al término Burofax, es el término acuñado por Correos para denominar un producto que certifica las comunicaciones que se realizan a través del fax. Un producto que ofrece el valor añadido de certificar la integridad del mensaje que se desea transmitir,  además de certificar la fecha y la hora del envío y la recepción del documento. Toda una serie de ventajas que hacen del burofax el servicio ideal para realizar comunicaciones en las que se busca la validez jurídica y legal, como notificaciones oficiales, peticiones pagos o resoluciones de contratos, como en el caso de Messi.

Curiosamente, y  a pesar de que el burofax es un sistema de comunicación telemático, la entrega del documento se realiza de forma física, utilizando la tradicional carta, que se entrega en mano al destinatario.

El servicio de Burofax se inauguró en España el año 1980, con el enlace entre Barcelona y Madrid, incorporándose en años sucesivos el resto de capitales de provincia de nuestro país.

La actualidad del término esconde una tecnología, la del fax o transmisión de imágenes a través de la electricidad, que tuvo sus orígenes a mediados del siglo XIX, y cuyas investigaciones seguían el hilo que marcaban los estudios sobre electricidad y telegrafía eléctrica.

Investigadores como Alexander Bain, Frederick Bakewell, Giovanni Caselli,  Eduard Belin o Elisha Gray, entre otros, acometieron de manera independiente diferentes investigaciones que dieron lugar a la invención de distintos aparatos para transmitir imágenes como el pantógrafo, el teleautógrafo o el balinógrafo.

En 1924, científicos de la corporación AT&T consiguen la transmitir imágenes utilizando la línea telefónica, estableciendo así las bases del fax moderno, cuyo impulso definitivo lo dio la compañía Western Union al inventar el dispositivo fax de sobremesa, compacto y fácil de instalar sobre  una mesa de despacho, que utilizaba un sistema de impresión térmica sobre papel metalizado.