El ocho de noviembre de 1854, un mensaje recorrió en tan sólo unos minutos media España para llegar hasta Irún y cruzar la frontera con Francia.

El primer telegrama fue un discurso de la Reina Isabell II, inaugurando las Cortes Constituyentes que iniciaban el bienio progresista. Este mensaje cruzó la frontera y, el 8 de noviembre de ese mismo año, ya había llegado hasta Europa.

Hoy día esto no sería noticia, pero por entonces, significaba toda una revolución.

El 22 de abril de 1855 firmó ese día la Ley que establecía la primera red telegráfica para unir a Madrid con todas las capitales de provincia y departamentos marítimos, autorizando al Gobierno a plantear “un sistema complejo de líneas electro-telegráficas que pongan en comunicación a la Corte con todas las capitales de provincia y departamentos marítimos y que lleguen a las fronteras de Francia y Portugal”. Esta fecha es considerada como el punto de arranque de la telegrafía eléctrica en España.

Los primeros años en España supusieron un absoluto éxito para el telégrafo. De hecho, la extensión de la red aumentó en ese tiempo de 30.000 a 52.000 kilómetros en 1920.

Aunque han pasado exactamente 167 años desde aquel primer mensaje, a día de hoy el servicio de Correos sigue contando con un servicio específico para enviar telegramas -algo que siguen haciendo cientos de organismos oficiales y que, a pesar de la llegada del teléfono, e Internet, todavía no ha caído en el olvido.